Como hablar con los niños sobre la muerte: Cuatro conceptos claves N 2



2. La muerte es irreversible. Cuando morimos no podemos volver a estar vivos nunca


Es sumamente importante que los niños comprendan que cuando un ser vivo o una persona muere, jamás volverá a estar viva. Se trata de que comprendan que la muerte es algo PERMANENTE y no un estado temporal.


En su día a día, la muerte normalmente aparece como algo “reversible”: los personajes de los dibujos animados o los videojuegos sólo mueren durante un rato, o incluso ellos mismos cuando juegan a morir vuelven a la vida rápidamente: “Y tú te morías, pero luego resucitabasy te despertabas, ¿vale?”.


Esta comprensión errónea de la muerte como algo temporal también se alimenta, sin que nos demos cuenta, de nuestras propias explicaciones sobre lo que le ha sucedido al familiar fallecido, en las que no solemos mencionar que ha muerto y que no va a volver (“El abuelo se ha ido al cielo”, “Tu mamá ya está en otro lugar”, “El perrito se ha quedado dormido en un sueño muy largo”).


Lo principal, antes de dar este tipo de explicaciones, es recordar dos cosas importantes.


- Los niños NO SOBREENTIENDEN lo que les estamos diciendo: interpretan lo que les decimos de forma literal.
- Los niños TARDAN EN COMPRENDER LA IRREVERSIBILIDAD DE LA MUERTE. Lo que les decimos será siempre interpretado como algo temporal si no les explicamos que no es así:
“Ya sé que mi abuelita ha muerto, pero quiero que venga a verme al baile de fin de curso, le
tienes que decir que venga”.
 “Cuando sea mi cumpleaños, el abuelito vendrá del cielo y me ayudará a soplar las velas”. 


Con respecto al concepto de irreversibilidad de la muerte, es importante ser muy claros con el niño. A pesar de lo “insoportable” que nos pueda resultar hablar de la muerte universal y de que tendamos a dosificar lo que significa en toda su magnitud, sí debemos ser claros y no usar eufemismos o metáforas sobre la noción de la muerte como algo permanente.


Aunque nos resulte duro decirle a un niño que su abuelo está muerto y no va a verlo más, aún es más confuso y angustioso esperar a que alguien vuelva y que esto no suceda. Aunque sepamos que, por su condición de niño y por su mundo emocional, es inevitable que piensen que la persona fallecida va a volver y que sostengan este argumento aunque les hayamos explicado que no es así, si no desmentimos su fantasía con cariño, pero con la verdad, estaremos haciendo un flaco favor al niño en su camino para asimilar lo sucedido.


Si el menor sigue creyendo que la muerte es reversible y temporal, se sentirá tremendamente frustrado durante mucho tiempo, porque en su deseo no cabrá otra cosa aparte de que la persona fallecida vuelva. Por eso no es raro que, cuando esto ocurre, el niño no se sienta muy apenado o incluso no llore, porque en su fantasía la persona volverá.


No debemos dar por hecho lo que nosotros sabemos de la muerte, ni tampoco debemos suponer que el niño “ha comprendido”, sólo porque ante nuestra explicación sobre lo sucedido no haya preguntado nada. Es importante mencionar en dicha explicación que la persona que ha muerto no va volver nunca, porque sólo asimilando este hecho podremos ayudarle en la superación de su dolor.


El duelo es un proceso doloroso que implica redefinir nuestros lazos con la persona que ha fallecido. Un primer paso esencial en este proceso, para los niños y para los adultos, es aceptar que la pérdida es permanente y definitiva.


Revisión bibliográfica realizada por:
Psic. Paula Cueva
Psicóloga Clínica
Fuente: Cid Egea L., (2011), Explícame que ha pasado, una guía para ayudar a los adultos a hablar de la muertes y el duelo con los niños, Fundación Mario Losantos del Campo (FMLC), España.


Escrito por: Psic. Paula Cueva

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