¿Cómo explicamos el acoso escolar?


Al caracterizar a los actores del acoso escolar como Agresores, Víctimas y Testigos, se puede caer en el error de considerarlo como un problema aislado que sucede a dos o más individuos.


El acoso escolar es un fenómeno complejo, cuya explicación no se limita a las relaciones aisladas de algunos individuos, sino que se encuentra enmarcado en un contexto de patrones familiares, culturales, socioeconómicos e históricos.
El surgimiento de casos de acoso escolar en centros educativos se debe a diferentes factores.


Entre ellos están, por ejemplo, la prevalencia de métodos físicos de disciplina por parte de madres y padres, la cantidad de tiempo que pasan los niños o los jóvenes sin supervisión adulta, las influencias negativas de sus compañeras o compañeros y la precariedad de la seguridad en el vecindario o en la comunidad. (Sacayón, 2003; Espelage y cols, 2000).


En lo que respecta al centro educativo, la investigación revela que el clima escolar ayuda a que se den estas situaciones. Por ejemplo, se pasan por alto las malas conductas, existen desacuerdos o desconocimiento sobre las reglas de comportamiento o los estudiantes no creen en ellas, por lo que tienden a tener mayores niveles de acoso escolar. (Espelage y cols,. 2000; Hernández, 2004)


Por otro lado, se ha asociado con menores niveles de acoso escolar a las comunidades en las que existen modelos positivos a imitar; escuelas en las que las maestras, maestros y la administración tienen altas expectativas acerca del desempeño de los estudiantes, con ambientes ordenados en las aulas y fuera de ellas, en las que el personal escolar está motivado. (Espelage y cols., 2000; Hernández, 2004; Toten, 2004)


¿Cómo podemos abordar el problema?


Todo el centro educativo debe participar en la solución de este problema, más allá de tratar los casos individuales. Es importante la participación activa de todos los miembros de la comunidad educativa, procurando mejorar la calidad de las relaciones sociales en el aula, incluyendo las relaciones entre estudiantes, las de éstos con sus maestros y las relaciones entre las familias y la escuela. (Espelage y cols, 2000; Espelage y cols, 2003, Maton y cols, 2004)


Se propone que el maestro o la maestra visualice la situación desde un enfoque sistémico, basado en el análisis y la intervención. Que la comprendan dentro de un contexto (el escolar), que a su vez forma parte de un sistema mayor, que remite a las formas de organización social, las creencias y los estilos de vida que prevalecen en una cultura o subcultura. (Espelage y Swearer, 2004)


El maestro o la maestra intervienen directamente, por lo que deben estar conscientes de las variables que afectan la situación y de las múltiples causas del problema.


Revisión bibliográfica realizada por:
Psic. Paula Cueva
Psicóloga Clínica
Escrito extraído de:
Fuente:Cordón, L., SEPREM, Ministerio de Educación Guatemala. . (2011). Guía para la identificación y prevención del acoso escolar. Guatemala : Fondo para el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (F-ODM)


Escrito por: Psic. Paula Cueva

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