Orientación sexual: discriminación en los centros educativos.



En multitud de ocasiones las chicas y chicos con orientaciones sexuales e identidades de género más minoritarias sufren agresiones y situaciones de rechazo y discriminación en el colegio o en el instituto.


Es importante que sepamos transmitir que perpetua el rechazo que puede acabar derivando en violencia. En este sentido, los padres y las madres debemos entender que este tipo de violencia no la sufren por ejemplo solo los chicos homosexuales o las chicas lesbianas, sino que también puede afectar a otras personas. Por ejemplo, a los chicos heterosexuales que se salen de los tópicos, y son más sensibles, o tienen intereses que se salen de ese modelo de masculinidad establecido (les gusta por ejemplo leer en lugar de practicar deportes), etc.


La sensación de indefensión y soledad que sienten estas chicas y chicos suele ser muy fuerte ya que, generalmente, si te discriminan, por ejemplo, por tu color de piel, es bastante probable que puedas tener el apoyo de tu familia en casa, mientras que en los casos en los que la discriminación se debe a los motivos antes mencionados, el apoyo puede resultar más difícil. Volvemos a insistir en la necesidad de que las madres y los padres hablemos de estos temas no solo cuando vienen los problemas. El chico o chica se sentirá legitimado para pedir ayuda y apoyo a su familia solo si tiene la certeza de que puede hablar del tema con tranquilidad y sin miedo a que “los suyos” le rechacen.


A veces, no es sólo la orientación del deseo lo que influye en un mayor rechazo o aceptación del grupo. Por ejemplo, si un chico es homosexual es más probable que el grupo de iguales lo rechace en mayor medida si además presenta muchos gestos o características consideradas “femeninas”. Es posible que nos suene la frase de “si casi no se le nota”. ¿Y cómo “no se le nota” es mejor que otro al que “sí que se le nota”? Es importante revisar los mensajes que estamos transmitiendo al respecto desde la familia.


A estas alturas, deberíamos tener claro que ese trabajo de flexibilización debería empezar en primer lugar por nosotras y nosotros mismos. Volvemos a la importancia de no quedarnos simplemente en discursos estéticamente bonitos y políticamente correctos, y empezar a reflexionar sobre nuestros propios estereotipos de lo que consideramos una mujer o un hombre. O, dicho de otra forma, si en nuestros propios criterios sobre “lo que son los chicos y las chicas” caben todas las personas o solo unas pocas.


En muchos casos, esto implicará que realicemos un trabajo personal de reconocimiento de los propios prejuicios, miedos y dudas. Si logramos encauzar nuestras actuaciones en esta dirección, es posible que las chicas y los chicos nos vean como alguien con sus prejuicios y limitaciones, pero también como alguien que está dispuesto a revisarlos.


En definitiva, pensamos que es importante transmitir esto mismo a las madres y los padres para que las chicas y chicos tengan la certeza de que tienen alguien a quien acudir, con sus limitaciones, pero también con intención de apoyarlos y acompañarlos. La idea es trasmitir que más que madres y padres perfectos lo que las chicas y chicos necesitan son personas con las que puedan contar.


En ningún caso debemos trasladar tampoco la idea de que por ser gay, lesbiana, bisexual o trans, necesariamente se les va a discriminar. Existen chicas y chicos que no han vivido su orientación e identidad de una manera especialmente dramática. No debemos transmitir tampoco la idea de que las personas LGTB son siempre víctimas, ya que a nuestro juicio esta actitud encasilla de nuevo a las personas minimizándolas  y metiéndolas quizás en otra “cesta”, en este caso, la de las víctimas. El equilibrio en este sentido es complicado ya que las cifras y datos que acreditan la discriminación y violencia que sufren las chicas y los chicos por orientación sexual e identidad de género están ahí.


Revisión bibliográfica realizada por:
Psic. Paula Cueva
Psicóloga Clínica
Escrito extraído de:
Fuente: Azqueta I.,. (2014). Educar en la diversidad afectivo-sexual desde la familia, Cómo educar a favor de la igualdad de valor y contra la violencia por motivos de orientación sexual e identidad de género. Madrid: CEAPA


Escrito por: Psic. Paula Cueva

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