La Pubertad y Adolescencia en el desarrollo de la identidad de género.


Pubertad


En esta etapa se da una evolución intelectual muy importante de forma que niñas y niños desarrollan una enorme capacidad de aprendizaje y asimilación de nuevos conceptos y contenidos. Socialmente, además, empieza a tener más importancia el grupo de iguales. Tanto el grupo de iguales como el colegio ejercerán ahora una influencia fundamental a la hora de premiar y castigar determinadas conductas que “diferencian a niños y niñas” perpetuando así, una vez más, los roles de género (el comportamiento que se espera de ellas y ellos por ser chicos o chicas).


Nuestra responsabilidad será la de contribuir a cuestionar estos roles tan rígidos y acompañar y apoyar a las niñas y niños tal y como son. Respecto a la moral sexual que se establece en esta etapa, podemos decir que se trata de una asimilación de la moral adulta, normalmente la de los padres y madres, es decir, de nuestra moral, con todos los elementos positivos y negativos que ésta conlleva. Adoptan normalmente las actitudes que nosotros adoptamos por lo que será importante que a la hora de tratar estos temas, en la medida de nuestras posibilidades, demos una imagen positiva de la diversidad sexual. Esto implicará, como ya hemos dicho, el nombrar las diferentes realidades que existen independientemente de que éstas sean mayoritarias o minoritarias.


Muchas veces, no se trata de que realicemos grandes discursos sobre la diversidad sexual, sino de que simplemente cuando hablemos intentemos incluir a todo tipo de personas: heterosexuales, homosexuales, etc.


Hoy en día la imagen que reciben las chicas y chicos acerca de la heterosexualidad, homosexualidad, bisexualidad y de las personas transexuales es muy limitada y tiene poco que ver con la realidad de la mayoría de personas estos colectivos. Decimos esto porque no creemos que exista ninguna forma concreta de ser heterosexual, homosexual, bisexual o transexual, sino multitud de ellas.


Una forma concreta de llevar a la práctica todo esto podría consistir en intentar revisar el tipo de expresiones que solemos utilizar y ver si estamos dando cabida a todo tipo de personas. Por poner un ejemplo, en lugar de utilizar expresiones como “los hombres/mujeres son…” podríamos utilizar “muchas mujeres/hombres…”, de forma que dejemos siempre la puerta abierta a otras posibilidades. Es posible que, con pequeños gestos como estos, estemos contribuyendo a que muchas chicas y chicos se “vivan” a sí mismos mejor y se sientan más integrados y representados.


¿El momento más temido? hablemos acerca de la pubertad y la adolescencia


Este periodo suele venir caracterizado por una serie de cambios “bruscos” que se dan tanto a nivel corporal, endocrino… como psicológico. Al darse de forma brusca y normalmente en un periodo corto de tiempo, suelen requerir una adaptación que, en muchos casos, les suele resultar difícil a los adolescentes. Por esto, muchas veces esta etapa se ha definido como de crisis y se ha hablado de la “crisis de la adolescencia”.


Cuando hablamos de esos cambios bruscos que se suelen dar en esta etapa en el fondo estamos hablando de un “desarrollo express” o que se produce en un periodo breve de tiempo. Las diferencias entre chicas y chicos se hacen más palpables y todo se vive con mucha intensidad e inestabilidad. ¿Hace falta recordar que no se darán todos los cambios en todos los casos ni con el mismo ritmo, ni con la misma intensidad ni con los mismos resultados?


El desarrollo corporal


La acción de las hormonas sexuales (estrógenos y testosterona) produce una serie de cambios en los cuerpos. Es importante que tengamos siempre en cuenta que estos cambios, que desde fuera y para las personas adultas son normales, lógicos, predecibles, etc., para las chicas y chicos adquieren un gran protagonismo e importancia. Sobre todo para las chicas esta etapa supone, en muchos casos, el someterse a una enorme presión externa por encajar en unos cánones de belleza poco realistas para la mayoría.


En este momento, nuestro papel será una vez más el de acompañar e intentar ir a contracorriente respecto a los mensajes masivos que reciben las chicas y chicos; ante el mensaje mayoritario de que solo determinados cuerpos (difíciles de alcanzar para la mayoría de las personas) son aptos para el disfrute, estaría bien que fuésemos capaces de transmitir la idea de que todas las chicas y los chicos, y repetimos, todas y todos pueden disfrutar de sus cuerpos y de su erótica.
En la medida de lo posible sería conveniente que este tipo de conversaciones las intentásemos tener con las chicas y los chicos antes de que los cambios aparezcan.


El desarrollo intelectual


Intelectualmente hablando se da un enorme desarrollo, surge el pensamiento abstracto y la capacidad de elaborar hipótesis que hará que las chicas y chicos cuestionen la moral establecida, las creencias, los roles sexuales, etc.; en definitiva, que cuestionen el mundo y las opiniones de las personas adultas.


Por desgracia, esa mayor capacidad intelectual para cuestionar las cosas puede servir en ocasiones para fundamentar posturas intolerantes ante la diferencia y acabar en actitudes de rechazo, discriminación y violencia ante personas (generalmente otras chicas y chicos) con orientaciones e identidades no normativas o menos comunes (gays, lesbianas, bisexuales y personas trans).


En este sentido, tendremos que tener en cuenta que muchas veces la postura que se pueda mostrar, por ejemplo, respecto a la homosexualidad puede ser la “políticamente correcta”, mientras que las actitudes concretas de las chicas y chicos frente a una compañera o compañero homosexual pueden ser otras muy diferentes.


Las madres y padres, ante estos cambios, debemos preguntarnos hasta qué punto nuestras hijas e hijos son capaces de expresarse tal y como son, sin que esto les pueda llevar a ser excluidos del grupo social. De esta manera, es posible que nos encontremos en una mejor disposición para entender como, por ejemplo, muchas veces las chicas y chicos gays, lesbianas, bisexuales, etc., esconden su orientación sexual para no destacar especialmente ante los demás.


El desarrollo social


En este momento, al ser el grupo de iguales el que adquiere un relevancia enorme (para muchas chicas y chicos los amigos se convierten en el eje que vertebra toda su vida), será aquí, junto con el resto de cambios de la adolescencia, donde se acabe de afianzar la identidad. Decimos afianzar porque, como ya hemos visto, la identidad sexual se marca en edades más tempranas. En muchos casos sucede que, en función de la actitud del grupo de iguales, la identidad sexual y de género, ante la inseguridad de la chica o el chico y su necesidad de aceptación por el resto, se acabe escondiendo y se viva con angustia.


Revisión bibliográfica realizada por:
Psic. Paula Cueva
Psicóloga Clínica
Escrito extraído de:
Fuente: Azqueta I.,. (2014). Educar en la diversidad afectivo-sexual desde la familia, Cómo educar a favor de la igualdad de valor y contra la violencia por motivos de orientación sexual e identidad de género. Madrid: CEAPA


Escrito por: Psic. Paula Cueva

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