Adolescentes: ¿niños grandes o adultos pequeños?


Las fronteras que delimitan la adolescencia son muy imprecisas. En un extremo, la infancia, que se caracteriza por la dependencia material y afectiva de los padres y, en el otro, la adultez, sinónimo de autonomía y responsabilidad. En el intermedio, la adolescencia ha trascendido como la edad de todos los tópicos, estigmatizada y percibida como un factor de riesgo o como una categoría frágil y víctima, lo que demuestra la latente ambivalencia en sus representaciones. La imagen de la adolescencia no ha sido tradicionalmente muy buena. De hecho, se la ha perfilado en función de los rasgos de las otras edades en vez de otorgarle valor propio. Es, desde esta perspectiva, un período mal conocido y reconocido por la sociedad adulta.
Según la concepción tradicional y más difundida de adolescencia, la que la define como un período de transición y preparación, los adolescentes son niños grandes o adultos en formación, cuando en realidad no son ni una cosa ni la otra: son adolescentes.


Si se revisan algunas definiciones, se comprobará que la noción de transición, o de período de paso, está siempre presente. Comencemos por la más sencilla, la que trae el diccionario de la Real Academia Española. En su última versión (2001) se lee: “Edad que sucede a la niñez y que transcurre desde la pubertad hasta el completo desarrollo del organismo”.


Es cierto que la definición de un diccionario no especializado siempre es limitada y parcial, pero generalmente recoge un punto de vista socialmente aceptado. Según esta acepción, la adolescencia se define por el fin de una etapa (la niñez) y la llegada a otra (la adultez) en la cual se alcanzaría un “desarrollo completo” del organismo. La definición es limitada porque tiene sólo en cuenta factores biológicos y deja de lado aspectos psicológicos o culturales específicos de la edad.


Otra más compleja y detallada la aporta un diccionario de psicología: “Es un período vital de transición entre la infancia y la edad adulta […]
La adolescencia es tanto una construcción social como un atributo del individuo. Ciertas culturas y subculturas reconocen un período de transición de una década o más entre la infancia y la edad adulta, mientras que otras consideran que esa transición ocurre en el curso de un breve rito de iniciación que puede durar unos pocos días u horas” (Harré y Lamb, 1990).


Si bien los enfoques psicológicos incluyen elementos culturales y sociales para definir la adolescencia, hacen sobre todo hincapié en el “período de tránsito”. Incluso desde la psicología tradicional se la concibe como el momento de reorganización de la personalidad luego de la pubertad y como un proceso que va desde el desequilibrio hasta la madurez psicológica y sexual que llega con la vida adulta. Es por eso que surge la idea de “edad difícil” o de crisis causada por el abandono del lugar y del cuerpo del niño y la búsqueda de la identidad propia asociada a la adultez.


Revisión bibliográfica realizada por:


Psic. Paula Cueva
Psicóloga Clínica
Escrito extraído de:
Fuente: Ricart Q., Bonetti J., Artagaveytia L.,. (2006). Adolescencia y participación Palabras y juegos. Uruguay: Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, UNICEF.



Escrito por: Psic. Paula Cueva

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