¿Qué clase de distorsiones se producen más cuando uno está irritable?


Catastrofismo y magnificación de lo negativo.
Cuando se produce esta distorsión cognitiva, usted percibe los acontecimientos de formas extremas, muy negativas. Por ejemplo se piensa en los sucesos como espantosos, terribles, como cosas que el individuo no puede soportar, se reflejará en frases como ”esto es lo peor que me ha pasado” en lugar de hacerlo en términos negativos realistas como “esto es un contratiempo, es molesto, desagradable”. Si usted tiende a catastrofizar debe aprender a describir los sucesos de forma más realista. Puede ser útil pensar en acontecimientos que SÍ serían terribles o dramáticos, como por ejemplo, que usted o un familiar padecieran una enfermedad grave.


Exigencias, órdenes y coacciones.
Cuando se produce este tipo de pensamiento, las personas insisten de forma rígida y autoritaria que el mundo debería ser, tiene que ser, necesita ser, espera que sea, de determinada manera. Sin embargo, no necesariamente el mundo responderá o satisfará esas expectativas. Una gran cantidad de ira proviene, por tanto, de exigir que el mundo sea de determinada manera y/o de intentar coaccionar y forzar que el mundo encaje en un determinado molde.
Puede ser útil pensar de forma realista qué necesitamos REALMENTE en cada momento y de lo que podríamos prescindir (y DE HECHO prescindimos). Por ejemplo cuando usted piensa que su cuñado debería haberle felicitado por su cumpleaños ya que usted siempre lo hace en el suyo, Usted podría limitarse a pensar en todas las personas que sí lo han hecho.


Sobregeneralización.
En esta distorsión cognitiva, el individuo llega a conclusiones sobre acontecimientos, personas, él mismo o el tiempo que van más allá de las características del momento y la situación. Un ejemplo frecuente en cuanto al tiempo es cuando la persona piensa que las cosas son ”siempre” o no son “nunca” de una determinada manera.
Otra sobregeneralización entraña la aplicación de etiquetas negativas perpetuas y globales a la gente o los acontecimientos por un hecho concreto que ocurre en un momento determinado (por ejemplo pensar que alguien es un completo desastre). Puede ser útil pensar en OTRAS características de las personas o situaciones que contradigan nuestra “sentencia”.


Atribuciones erróneas, personificaciones.
Las personas que se enfadan fácilmente a menudo sacan conclusiones o explicaciones egocéntricas sobre los acontecimientos y luego responden a ellas como si fueran ciertas, sin considerar su validez. Por ejemplo si algún compañero no le saluda una mañana usted puede pensar que no le tiene en consideración, que trata de ignorarle o que está enfadado con usted. Puede que usted no se haya planteado que quizá esta persona no lo haya visto o vaya concentrado en algún asunto y no se haya dado cuenta. Es en realidad una forma de considerarse la diana de todas las situaciones. Puede ser útil PENSAR EN EXPLICACIONES ALTERNATIVAS.


Pensamiento de “todo o nada”.
Los que cometen este error cognitivo suelen codificar los acontecimientos en términos dicotómicos o extremos como perdedor-ganador, correcto- equivocado, bueno-malo o fuerte-débil. Cuando un acontecimiento no confirma el polo positivo, entonces, por oposición, directamente consideramos que confirma el polo negativo, es decir, nos vamos AL OTRO EXTREMO sin considerar todas las posibilidades intermedias y reaccionamos de acuerdo a esta interpretación. Por ejemplo si piensa que sacar una menor puntuación en una prueba significa una derrota o un fracaso, entonces usted se sentirá un perdedor y se irritará con usted mismo.


Revisión bibliográfica realizada por:
Psic. Paula Cueva
Psicóloga Clínica
Fuente: García, J., Nogueras V., (2013)APRENDA A CONTROLAR LA IRRITABILIDAD,Servicio Andaluz de Salud.


Escrito por: Psic. Paula Cueva

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