Los conflictos en la familia.


Los conflictos están presentes de forma inevitable en todos los ámbitos de nuestra vida y, por tanto, también en las familias. Puede decirse que, si hay vida, se producirán con toda seguridad conflictos; por el contrario, la ausencia de conflictos señala una vida anodina, de baja calidad, mortecina, agotada, próxima a la desaparición de la persona y del grupo.


Si los conflictos se enfocan y gestionan de manera inadecuada, pueden entonces acarrear un gran daño a las personas, haciendo imposible la convivencia entre grupos y sujetos, entre los miembros de la familia. Pero, si se saben enfocar adecuadamente, pueden ser una herramienta muy útil para el desarrollo personal y grupal, para la mejora y solución de las dificultades que conlleva la convivencia. El problema es que casi nunca nos han enseñado cómo abordar de forma positiva los conflictos, se trata de algo que hemos ido aprendiendo desde la práctica, a base de ensayo y error.


Los conflictos tienen muy mala prensa, se asocian con violencia y guerra, confundiendo el problema con una de sus soluciones. Son experiencias desagradables, que consumen mucha energía personal y sobre los que no hemos recibido apenas formación para saber gestionarlos adecuadamente. Aunque tienen habitualmente una connotación negativa y tratamos de evitarlos, pueden ser una fuente de aprendizaje y de mejora si sabemos entenderlos mejor y los definimos desde otro punto de vista que no sea negativo.


En muchas situaciones, frecuentes en las familias, se percibe que hay claras diferencias entre los planteamientos de las distintas personas y grupos, que tanto unos como otros perciben y valoran el comportamiento de la otra parte como un obstáculo que les impide lograr sus objetivos y satisfacer sus necesidades y que las expresiones que utilizan no son neutrales, sino que están cargadas de emociones y sentimientos.


Las personas somos interdependientes, necesitamos el apoyo y los recursos de los demás. Por eso vivimos juntos. Es lógico que en esta situación de interdependencia no siempre salgan las cosas como nos gustarían; no siempre nuestros deseos pueden ser satisfechos, va a haber frustraciones.


Además, las personas somos todas diferentes, tenemos nuestra propia biografía, con formas de percibir, pensar, sentir y actuar diferentes que nos llevan a ver el mundo, la vida y la convivencia familiar de modo diferente. No siempre sabemos expresar adecuadamente estas diferencias, utilizamos experiencias cargadas de emociones y sentimientos, y todo ello agrava la situación.


Revisión bibliográfica realizada por:
Psic. Paula Cueva
Psicóloga Clínica
Fuente: Sánchez García-Arista, M. L., y Uruñuela, P.(2012) Orientaciones para afrontar los conflictos y dificultades familiares. CEAPA,  MADRID


Escrito por: Psic. Paula Cueva

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