Pautas de crianza para niños de 1 a 3 años: los miedos


La aparición de algunos miedos es absolutamente normal y forma parte de algo así como un «sistema de alarma» del organismo, que nos avisa cuando creemos que hay peligro.


-Algunos bebés son por naturaleza más «miedosos» que otros. Frente a un estímulo novedoso se retraen para observar de lejos y eventualmente familiarizarse con él. Otros chiquitos de la misma edad, frente a una novedad van hacia ella, atraídos por lo desconocido.


-Lo que les da miedo va cambiando con la edad. Cuando son bebés se asustan con los movimientos o sonidos bruscos, más adelante temen a los desconocidos, a la oscuridad, a la soledad.


¿Cómo ayudarlos?


-Lo primero que necesitan cuando están asustados es nuestra comprensión, protección y respeto.


-Nuestro abrazo, nuestras palabras tranquilizadoras les irán permitiendo recobrarse de lo que los asustó.


-Una vez calmados podremos, con mucha delicadeza, demostrarles que no hay peligro en lo que los asustó. No hay abracadabra que funcione siempre. Si en las variadas ocasiones en que algo les da miedo pueden enfrentarlo y conseguir calmarse, irán adquiriendo la capacidad de librarse de los temores.


-No los ayuda que les evitemos el contacto con lo que los asusta, siempre y cuando no se trate de un peligro real. Sí los ayudará poder superar el miedo, de a poquito y con paciencia de nuestra parte. No debemos enojarnos o ponerles la etiqueta de miedoso o cobarde.
-Jamás lo asustaremos en vano, ni por diversión ni para conseguir que haga algo.


Las pesadillas y los terrores nocturnos


Algunas veces, sobre todo después de un día estresante, el miedo invade los sueños y aparecen las pesadillas, los terrores nocturnos y, en ocasiones, pesadillas y terrores al mismo tiempo.


- Las pesadillas son sueños que asustan y que eventualmente pueden despertarlos.


- Los terrores nocturnos son episodios muy preocupantes para los adultos, con poco significado para los niños. En mitad de la noche se incorporan gritando, aparentemente asustados, sin despertarse aunque tengan los ojos abiertos. En algunos momentos se calman y siguen durmiendo, sin recordar nada al otro día.


Una vez más, nuestra presencia serena, nuestras palabras tranquilizadoras le de- volverán la calma.


- Ayudarlos a encontrar sosiego con recursos que ellos mismos puedan poner en práctica es muy bueno. Cuando el niño o la niña enfrenta alguna dificultad, lo que más conviene es ofrecerle soluciones que lo ayuden a ganar autonomía. Si únicamente aprende a tranquilizarse con nuestra compañía, aumentará su dependencia y eso no lo beneficia. Por eso es recomendable ayudarlo a encontrar sosiego con recursos que no requieran nuestra presencia. Que pueda tener consigo su objeto acompañante, que escuche música, que se cante una canción que le gusta son recursos que contribuyen a que el niño atraviese mejor ese momento de angustia.


- Bajo ningún concepto lo llevaremos a nuestra cama para calmarlo. Lo que puede parecer una solución a corto plazo, a la larga tiene altos costos. Además de ser una perturbación para el sueño de todos y para la intimidad de los adultos, le hace perder al niño la confianza en su propia capacidad para superar las dificultades.


Revisión bibliográfica realizada por:
Psic. Paula Cueva
Psicóloga Clínica
Fuente: Trenchi, N., (2011), ¿Mucho, poquito o nada? Guía sobre pautas de crianza para niños y niñas de 0 a 5 años de edad.,Uruguay. UNICEF


Escrito por: Psic. Paula Cueva

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