Las emociones y su influencia en la familia


Durante décadas el mundo de las emociones y sentimientos quedó relegado a un segundo plano por considerarse de menor importancia que los saberes racionales. Pero hoy en día vivimos un momento en el que el terreno de las emociones parece cobrar un protagonismo próximo a desterrar la importancia de cualquier otra competencia humana.


Hablar de inteligencia emocional, no significa de ningún modo exaltar el valor de las emociones supeditando a ellas nuestra conducta o nuestras decisiones. Tampoco perseguimos anestesiar los sentimientos con idea de poder reprimirlos, entendiendo erróneamente el elemento conocido como Autocontrol, descrito por el citado Goleman.


“La clave de la regulación emocional radica en mantener en jaque las emociones angustiosas; si son desmesuradamente intensas y se prolongan más de lo necesario,resquebrajan la propia estabilidad. (...) Una sana maduración personal no pasa por eliminar los sentimientos angustiosos, sino por aprender a detectarlos y tratarlos adecuadamente”


El autocontrol emocional propone reconocer, dirigir y canalizar las reacciones emocionales intensas. El objetivo consiste en mantenerse en un clima emocional donde las emociones no lleguen a traducirse en una conducta indeseada.
Para ello, el proceso pasa por:


1.- Tomar conciencia de la emoción que se está experimentando.
2.- Dar nombre a la emoción. Este paso, aparentemente obvio, es muy útil para que la persona pueda adueñarse de su propio sentimiento, evitando entrar en generalizaciones o descripciones muy vagas de lo que experimentamos (profundizaremos en este aspecto más adelante).
3.- Aceptar el sentimiento, liberándolo de valoraciones o juicios prematuros. No olvidemos que nadie puede ser juzgado por un sentimiento sin más.
4.- Integrar el sentimiento como parte de uno mismo y aprovechar su energía en la elaboración de una conducta deseada, acorde con la auténtica motivación que tengamos para actuar e incluso los propios valores.


Conocer y gestionar las emociones, que sin duda influyen en nosotros a diario, es un pilar clave para poder generar salud emocional en nuestros hijos, proporcionándoles un soporte emocional estable y seguro sobre el que asentar su madurez evolutiva, factor protector como veremos de numerosos problemas en los jóvenes. John Bowlby, uno de los psicoanalistas británicos más representativos en el campo de la infancia, describió que el apego sano a los padres es un ingrediente clave para el bienestar infantil. En este sentido, los padres que se muestran competentes en el manejo de sus emociones así como sensibles a las necesidades de los hijos contribuyen positivamente a establecer en ellos una sensación de seguridad y un fundamento seguro sobre el que apoyarse cuando se encuentran mal y necesitan atención, amor y consuelo.
Problemas de habituación a alcohol y drogas, retrasos en el aprendizaje, trastornos de alimentación, etc. están muchas veces vinculados a situaciones familiares adversas y estilos educativos insensibles, pasivos o contradictorios por parte de los padres.


Revisión bibliográfica realizada por:
Psic. Paula Cueva
Psicóloga Clínica
Fuente: Muñoz, C., (2017), Inteligencia Emocional, el secreto para una familia feliz., Dirección General de Familia, Comunidad de Madrid.


Escrito por: Psic. Paula Cueva

¿Cómo se siente hoy?

(FC) Doctor Antonio Aquino De Jesús a sus órdenes.

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