LA SANDÍA EN LA COCINA


Como fruta que es, lo más habitual es consumir la sandía de postre después de las comidas. Sin embargo, la pulpa también puede confitarse (tras haberse secado previamente) y se cuece para hacer un jarabe o puré espeso.


Dado su alto contenido en agua no es una fruta que se preste a ser cocinada, pero puede incorporarse en recetas de verano aportando un toque fresco a ensaladas o cremas frías. Aquí van algunas ideas para darle a la sandía un valor que vaya más allá que cerrar una comida:


Ensaladas: dado su sabor dulce, suave y delicado, la sandía queda muy bien con quesos tipo feta, mozzarella. Añadiendo quinoa, arroz integral o trigo junto a una vinagreta de menta se obtiene una rica, completa y refrescante ensalada de verano.


Zumos y batidos: desde la simpleza de triturar trozos de sandía a añadirle otras frutas, unas cucharadas de yogur griego o tomate para hacer un gazpacho diferente.

Los licuados de sandía son refrescantes y encantan a grandes y pequeños.


Sorbetes y helados: una vez licuada la sandía, puedes añadirle unas gotas de limón o lima, hojas de menta o incluso pepitas de chocolate y preparar unos ricos y refrescantes polos para merendar. 


Lic. Thalía Phuma
Nutricionista
Fuente: Bernácer, R. (2017) "LA SANDÍA EN LA COCINA":



Escrito por: Nutricionista Thalía Phuma Ludeña

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