LOS PROBIÓTICOS Y PREBIÓTICOS EN LA ALIMENTACIÓN


El consumo de probióticos se remonta siglos atrás, cuando las poblaciones nómadas transportaban la leche en recipientes hechos con piel de animales y esta se “cuajaba”, dando lugar a lo que hoy conocemos como yogur. Este alimento y el resto de leches fermentadas son, quizás, las principales fuentes de probióticos de nuestra dieta, pese a que en la actualidad otros alimentos están siendo enriquecidos con estas bacterias beneficiosas.


Los estudios apuntan que la cantidad necesaria de prebióticos para observar efectos positivos en el organismo es de 2 a 6 gramos diarios; sin embargo, la dieta occidental ronda los 800 mg ya que el consumo de frutas, verduras y hortalizas es bastante bajo. Para compensar esta carencia, en los últimos años están apareciendo alimentos enriquecidos con estos compuestos, sobre todo zumos, preparados lácteos, alimentos infantiles y galletas. La adición de cantidades sustanciales de prebióticos en la alimentación de forma inmediata, puede originar un incremento temporal de gases y movimientos intestinales, que desaparecerán al cabo de varios días en cuanto el cuerpo se habitúe a estos suplementos.


Recientemente también han llegado al mercado alimentos denominados “simbióticos”. Se trata de productos que han sido enriquecidos tanto con probióticos como con prebióticos, de forma que aportan a la vez ambos componentes.


Lic. Thalía Phuma
Nutricionista
Fuente: Bernácer, R. (2017) "LOS PROBIÓTICOS Y PREBIÓTICOS EN LA ALIMENTACIÓN".



Escrito por: Nutricionista Thalía Phuma Ludeña

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