Alergia a los Medicamentos


Los pacientes y los profesionales de la salud usan la denominación "alergia a los medicamentos" para referirse a cualquier sospecha de reacción adversa a un medicamento, pero puede causar daño directamente: los pacientes etiquetados como "alérgicos a la penicilina" tienen más probabilidades de infectarse con Staphylococcusaureus o Clostridiodes difficile resistentes a la meticilina, por ejemplo. Se debe establecer si el daño fue causado por medicamentos u otra cosa. Si fue una reacción adversa a medicamentos, considere si la reacción fue grave, y si es probable que sea una verdadera alergia y si pudo haber estado relacionada con la dosis.

Al tomar un historial de medicamentos, es mejor preguntar: "¿Ha tenido una mala experiencia con algún medicamento?" En lugar de preguntar sobre la alergia a los medicamentos. Aunque para continuar se deberá definir algunos conceptos; reacción adversa al medicamento: cualquier daño no intencionado que un paciente sufre de un medicamento; evento adverso: cualquier daño involuntario que sufra un paciente, ya sea causado o no por un medicamento; alergia: reacción inmunológica nociva de la hipersensibilidad a un antígeno extraño; alergia a medicamentos: una reacción inmunológica nociva causada directa o indirectamente por un medicamento; efecto secundario: cualquier efecto no deseado de un medicamento en un paciente. una reacción adversa grave se define por ser fatales, potencialmente mortales, causa hospitalización, resultan en discapacidad o incapacidad persistente o grave, requieren intervención para evitar daños permanentes, o causan anomalías congénitas. Por lo que queda la pregunta, ¿cuál es una verdadera reacción alérgica? Es poco común: uno de cada 10 estadounidenses está etiquetado como "alérgico a la penicilina", pero solo 1 de cada 100 estadounidenses está en riesgo de sufrir una reacción aguda. Pero la forma más temida de alergia a los medicamentos es la anafilaxia, que se desarrolla como inflamación de las vías respiratorias, sibilancias, hipotensión, taquicardia y urticaria en cuestión de minutos después de una inyección de bencilpenicilina, entonces la anafilaxia causada por una penicilina es el único diagnóstico probable, aunque algunos tratamientos, como la acetilcisteína utilizada para tratar la intoxicación por paracetamol y el antibiótico vancomicina, pueden provocar la liberación no inmunológica de mediadores de los mastocitos, lo que puede provocar enrojecimiento, sibilancias e hipotensión; y algunas reacciones adversas inmunitarias potencialmente mortales tienen un inicio tardío, lo que puede dificultar su diagnóstico, por ejemplo, la necrólisis epidérmica tóxica, que puede aparecer después de que ha cesado la exposición al fármaco causante, pero puede tener una causa alternativa, como una infección viral, que no está relacionada con la exposición al fármaco. Cabe resaltar que todos los efectos farmacológicos dependen de la dosis. Incluso en un paciente que ha tenido anafilaxia, el grado de respuesta sistémica depende de la dosis, por lo que generalmente es posible realizar una punción cutánea.

A veces, el paciente habrá sufrido una reacción adversa a medicamentos grave que depende de la dosis dentro del rango terapéutico, por ejemplo, sangrado con un anticoagulante; o por encima del rango terapéutico estándar, como las convulsiones con penicilina intravenosa o intratecal. Por lo general, es más seguro evitar un medicamento que pueda haber causado un daño grave. Esto también es prudente si una reacción adversa a medicamentos no grave probablemente esté relacionada con el sistema inmunitario, a menos que se trate de una erupción cutánea morbiliforme. Tomar un minuto o dos para considerar el historial y los registros médicos previos de una alergia a medicamentos informada puede ayudar a evaluar los riesgos potenciales de la reexposición. Si un medicamento causó una reacción grave distinta de la anafilaxia y es necesario para el tratamiento del paciente, busque asesoramiento especializado. Lo mismo puede decirse de cualquier reacción inmunológica que no sea una “erupción farmacológica” no grave. La derivación puede ser a un farmacólogo clínico o un alergólogo, o a veces a un especialista en órganos por posible hepatitis o neumonitis inducida por fármacos o después de una reacción cutánea grave. Si una dosis demasiado alta ofrece una buena explicación para una reacción adversa a medicamentos grave, considere reiniciar el tratamiento con una dosis más baja, como sucedería después de un evento hemorrágico en un paciente con una prótesis valvular metálica tratada con warfarina.


Dr. Edgar Emilio Rosales González

Fuente: IntraMed


Escrito por: Gustavo Adolfo Samayoa Garcia

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